Saltar al contenido

Experiencia, fortaleza y esperanza

  • por

SIN FRONTERAS

Experiencia, fortaleza y esperanza

Soy hija y esposa de alcohólico, siempre vivi para y por los demás, buscaba la solución a mis problemas manipulando, controlando siempre hacia las mismas cosas y esperaba desesperadamente cambios en mi vida.

Yo creía que ser responsable era cubriendo las necesidades de los demás me desgaste en el camino, vivía llena de miedos, dolor, resentimiento, culpa y vergüenza, de esa manera estaba enferma de mente, cuerpo y espíritu.

En al-anón aprendí que el alcoholismo es una gran enfermedad no solo del que consume sino también de la familia, porque es una enfermedad de relación.

Para mi entender sobre la enfermedad fue fácil, pero ACEPTAR fue muy complejo, ya que ah sido una lucha diaria a través de la derrota, escuchando experiencias, con literatura, madrina, reuniones. “Ahora mi vida es diferente” porque entendí que ser responsable es OCUPARSE de mí.

Hoy vivo en libertad porque estoy recobrando el amor propio, respeto y la dignidad que un día la perdí en el camino de la misma manera les permito a mis seres queridos que se hagan responsables de sus vidas y desarrollen sus habilidades comprendiendo que todos somos una hermosa creación de nuestro Poder Superior.

Aprendí a delegar a través de la guía y el ejemplo, con cariño y respeto, mi ser querido no ha dejado de beber, pero lo trato de una manera comprensiva y compasiva, ya no entro en conflicto emocional porque acepte que el alcoholismo es una enfermedad, vivo con humildad y gratitud, encontré ese despertar espiritual donde todo es maravilloso y necesario para la vida, de esa manera adquirí paz, serenidad y armonía en mi corazón.

ALBA DE LA MAÑANA.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *